¿Quién es, tú o yo?

Publicado en Cosas que pasan el 15 de Septiembre, 2008, 20:39 por donaldani

Sólo decir que esto antes que nada es arte, literatura. Creo que doble sentidos no tiene, eso sí, me ha servido escribirlo para desahogarme. Cada uno, como siempre, que lo interprete como le dé la gana.


 
     <<O eres tú o soy yo. Es extraño, podría ser perfectamente yo, habiendo vivido todo lo del último año tan intenso que me ha hecho tomar decisiones importantes para mí y otros que me rodean. Me he visto agobiado, acabado extenuado para llegar a comprender miles de asuntos que nada tenían que ver con los estudios, y ahí estabas tú, en medio de tu apogeo, viendo girar el mundo alrededor tuyo, yéndote todo perfectamente. Yo sabía que tendría y que tuve apoyo de todas las personas circundantes, pero nunca quise hacerme ilusiones de ver hasta qué punto llegaban. Claro, pensaba, yo nunca llegaría a sacrificarme tanto por otra persona por mucho que la apreciara o admirara. Creía que era más obvio pensar en mí mismo y no acabar perjudicado como tantas otras veces. Frente a esto, debido a mi inestabilidad ideológica, me asaltaba el temor de acabar en la más monótona y gris indiferencia. Pero todo esto es lo que a mí respecta.

     Hablemos de ti. O mejor, de cómo nuestros primeros pasos se han ido distanciando. Tú te has centrado en alimentar tus capacidades a base de conocimientos que abarcan todos los sentidos, preocupándote siempre de que llegara a la gente. Querías que la gente aprendiera. ¿O no? Sí, querías compartir información que te interesaba y demostrar que tú lo sabías ANTES que ninguno. Cuando alguien intentaba contrastar lo que decías, teniendo otra idea del asunto, fruncías el ceño y cambiabas el tono de voz dejando asomar la bestia que más de una vez me ha sobresaltado por no saber que pudiera haber una en esa alma que yo tanto había admirado. Pero con el tiempo se me cayó el mito. Nunca te equivocabas, lo demostrabas dando giros casi perfectos para acabar teniendo tú la razón cuando veías que era el contrario el que la "poseía". Sí, has demostrado ser bastante racional. ¿Pero sigue el corazón ahí, latiendo? Quisiste sentir enseguida, cuando viste que lo que tú creías por amor se rompió por posiblemente una estupidez adolescente. Así empezaste en el mundo del triunfo, añadiendo puntos de carisma para canjearlos por "presas" mayores. En este aspecto, al menos, me daba igual lo que hicieras. Eras tú el que acabaría con el corazón perfumado de ponzoña, no yo. Yo tenía cosas más importantes que atender, que hacían que mi equilibrio vital se viese alterado. Y lo peor de todo es que aún tenía tiempo, a pesar del cansancio, de preocuparme por ti y de preguntarme a qué se debían estos cambios, e incluso de acabar desalentado porno tener una pequeña esperanza que me consolase para la siguiente jornada. ¿Por qué este orgullo, estas ansias de querer demostrar, de querer saber más que nadie, de degradar a los demás? ¿Qué queda de los demás que creen tener, si no bien objetivos claros en la vida, al menos un don que les permita resaltar por encima del gentío? No, tú querías el universo entero. Esos enfados repentinos, en el que creías que tu orgullo se veía mancillado por hacerte una burla, de las que nos hemos hecho toda la vida, ¿es que acaso no estamos al mismo nivel? ¿He de fastidiarme siempre la nuca para poder mirarte a los ojos en señal de igualdad? No, tú tienes toda la libertad de mofarte de cualquiera que no tenga tu grado de comprensión. Pero tú estás cubierto de un aura sagrada que es para todos nosotros un gran favor que nos haces. Pues te equivocas. Sí, por "primera" vez en tu vida. Te preguntarás a que se debe todo esto, yendo todo tan bien como va, pero probablemente eso es lo que yo consigo hacerte ver, que nada haya cambiado. Sí, ¿irónico, verdad? Que nada ha cambiado. La formulación es la de quién.

     Volvamos a mí. He caído, aunque suene brusco y hasta algo exagerado, en el cinismo y en la hipocresía. No me muestro como pienso, ni comparto casi nada de lo que piensas. Todo esto me produce una gran tristeza y congoja, pero yo ya no puedo hacer nada. Y a pesar de este miedo, he caído en tal comportamiento rutinario y falso por salvaguardar esta amistad, que tanto ha costado germinar y que tan pronto se marchita por querer refulgir como el sol.>>