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Publicado en Cosas que pasan el 13 de Mayo, 2008, 20:44 por Saphira Aurion

A ver. Quietos todos.

¡Quietos todos he dicho!

Escúchenme, señores. Nos encontramos ante una catástrofe. Estamos al borde de una crisis del Orden y del Sentido. Ya, ya lo sé, sé que queda ridículo que yo lo diga, pero así es. Este lugar, el que se encuentra entre estas cuatro paredes, fue proclamado hace tiempo República independiente. Sí, aquí nada de orden y sentido, aquí la cosa iba más por Padre y Maestro Mágico, Genio y Desorden, y esas cosas. No hay más que abrir el armario (sí, el señor armario, ése que me escucha ahora con la puerta chirriante medio abierta, como siempre...) y mirar dentro para comprobar, al menos, lo de Desorden.

¡Pero esto ahora es intolerable! Dentro de nuestra pequeña burbuja de cálido y confortable barullo, siempre habíamos tenido algo de Orden y Sentido, porque si no, a ver qué íbamos a hacer aquí. Hemos jugado con la idea de no tener sentido y de dar vueltas alrededor de esa crisis que no sufríamos, más que nada por escribir y hacer un poco el ganso. Pero ahora es otra cosa: ¡ahora es de verdad!

¿Qué ejemplo creen que le estamos dando a la señora Mesilla Con Ruedas, rebautizada como Estantería Ambulante, que ha llegado a nuestro hogar recientemente, eh? ¿Qué va a pensar de nosotros? ¡Incluso ella está desordenadísima ya, porque ese ejemplo le hemos dado!

Sinceramente, caballeros, me parece fatal.

Sé que yo tampoco lo he hecho bien, porque como líder de este sitio, debí haberme dado cuenta antes y cortar el problema de raíz, pero no me percaté del lamentable estado de las cosas hasta ayer. Porque a ver, ¿dónde está mi carpeta de notas? Deben entender que la necesito para los ensayos. La última vez que la vi, estaba sobre Ángel, nuestro adorado piano. Bien, ¿dónde se ha metido? ¡Exijo que regrese! ¡Le doy de plazo hasta mañana!

Ahora, continuaré señalando con el dedo acusador: ¡el pez azul! El Ryuuñeco ladea la cabeza y se sonríe, porque sabe que tengo razón... ¡ah, pero tú también estás sentado encima de papelujos amontonados que no deberían estar ahí! ¿Qué son esos papeles...? Dios mío, cosas de alemán del año pasado y bocetos feos. A la basura con todo. ¡LA BOLSA DE LA BASURA ESTÁ CAÍDA! ¡Suba ahora mismo! ¡Orden en la sala!

Lo que decía del pez azul: ¡está encima de la mesa! ¡Lleva encima de mi mesa desde hace por lo menos una semana! ¿Qué diablos hace ahí, eh? ¡Debería estar en la pared! Es lo que está haciendo que todo vaya mal: el pez azul. ¡Es el colmo del desorden! ¡En mi mesa! Junto a la pila de dos metros de cuadernos y papelujos, con ese mastodonte impreso para concurso que algún día tendría que plantearme sacar de allí, meterlo en un sobre y enviarlo bien lejos.

¡Me ponen de los nervios!

Y lo que más me molesta de todo es que haya desaparecido mi cuaderno.

El negro, el que tiene por detrás a Ryû y a Louis y un montón de frases y de dibujecos tontos. Ése.

El que tiene Monstruo en versión original casi íntegramente dentro, el esquema argumental de Baile, y parte de Sin Destino.

Ése maldito cuaderno.

¡Exijo que regrese mañana, junto a mis notas de piano...!

...

Por favor, por favor, vuelve. Estoy dispuesta hasta a perdonar al pez azul.