En total oscuridad

Publicado en Cosas que pasan el 22 de Diciembre, 2007, 11:23 por Quien_vosotros_sabeis

¿Habéis estado alguna vez en el aula del colegio a oscuras?¿No os da un poco de miedo?¿No empezáis a fantasear sobre muertos vivientes, seres de otros universos, con fantasmas, brujas, vampiros, niñas vestidas de blanco, voces?

Ayer, por un error mío y de mi madre, me quedé en el conservatorio hasta muy tarde. Estuve esperando a mi madre en la sala principal, porque afuera hacía mucho frío, a parte de que estaban tirando unos cohetes horribles. Estaba completamente sola. El segurita (la única persona en el conservatorio aparte de mi) se había ido a recorrer las salas de estudio y las aulas por si se había quedado alguien. El salón principal del conservatorio es muy ancho y tiene un eco precioso que hace que, digas lo que digas, tu voz reverbará en el aire durante mucho tiempo, suavemente. Comencé a silbar. Una melodía triste, una canción tópica de la música clásica, pero no por ello menos maravillosa. Pensé para mi que estaba sola, qué mas daba si me ponía de pie, bailaba, gritaba y cantaba a pleno pulmón. Vivaldi llenó mi cerebro, mi garganta y mi pecho. Mi cuerpo obedecía las órdendes del puro deseo de gritarle al mundo que quiero cantar. Me levanté del puff negro y comencé a bailar, con mi chaqueta negra al rededor, flotando, preciosa. Me quité la bufanda rosa y jugué a las espadas con un yo imaginario que me miraba amenazadoramente subida a otro puff negro en la esquina contraria a la que estaba yo. Fantaseé con que era la <<Spossa son disprezzata>> de la canción, mi marido, sentado en el sofá, miraba los cohetes de fuera, sin hacerle caso a su esposa, que le gritaba en italiano <<¡¡Qué es lo que hecho mal, por qué me dejas ahora!!Soy una esposa sin esperanza, porque tú, mi esperanza ultrajiada, te has ido.¡¡Qué es lo que hice mal!!>>Las lágrimas me corrían por las mejillas. <<¡¡Qué es lo que hice mal!!>> Do Re Do Si, Vivaldi, Vivaldi, ¡¡Spossa son disprezzata!!

Entonces, me dí cuenta de que la puerta del salón de actos estaba abierta. Paré de cantar y miré a mi alrededor. Seguía estando sola. ¿Por qué no? No me van a encerrar si me oyen cantar dentro...

Me asomé por una de las dos puertas por las que se puede entrar al salón de actos del conservatorio. ¿Habéis estado? El "sustain" es maravillos, da = donde silbes que lo oirás casi eternamente, con claridad, incluso mejor que cuando silbastes. Es enorme, con paraíso, palcos y en subida para que todos puedan ver bien. El escenario es gigantesco, con capacidad para toda una orquesta. Y todo estaba a oscuras. Tardé en convencerme a mi misma para entrar.

Bajé las escaleras del público. Al subir al escenario, me daba miedo darle la espalda al camerino oculto. Pero, en seguida, dirigí una reverencia a mi público fantasma y me senté al piano. Improvisé la canción más triste que jamás he logrado crear. Mi cuerpo cada vez se emocionaba más, con cada pulsación del martillo en la cuerda. Mi torso se tambaleaba de un lado a otro y mis manos cada vez golpeaban con más furia las teclas. Sonreí y terminé la pieza, aunque no del todo. Me dirigí a mi público y les sonreí más abiertamente. ¡Voy a cambiar el repertorio! Basta de cancioes tristes. Ellos me aplaudieron.

¡¡Los diamantes son los mejores amigos de las mujeres!!¡¡Puede que te guste el modo en el que estás viviendo, pero si lo vives con sentimiento es aún mejor!!Señores y señoras, ¡Cabaret del mejor Jazz del mundo!

Tras un par de canciones de alocadas BigBands imaginarias, pasé a la música árabe.

Y aún con los últimos ecos de mi voz sonando en mis oídos, salí del salón de actos en completa oscuridad y me dirigí al coche de mi madre, repentinamente seria.