Alzheimer

Publicado en Historias, cuentos y relatos el 13 de Octubre, 2007, 11:35 por Quien_vosotros_sabeis

    Estiró su mano hacia el picaporte de la puerta blaca y la dejó así. Había caminado tantos kilómetros como cada año, cada verano... Y siempre le pasaba lo mismo. Nunca se atrevía a entrar. Cada vez que lo intentaba, cada vez que conseguía el valor, se quedaba en a puerta pensando si en verdad valía la pena volver a hablar con ella, despúes de la distancia, los recuedos... y del tiempo. Tantos años de rutina le habían enseñado a convencerse a sí mismo de que todo valía la pena, que, al final, ella estaría feliz, de un modo u otro. Aunque nunca le agradeciera las visitas, el ramo de rosas olía bien.

    Suspiró y giró el picaporte mientras que, con la mano con la que sujetaba las flores, tocaba a la puerta suavemente. Ella estaba sentada en el sitio en la que la encontraba todos los años, frente a su ventana cerrada y de cortinas echadas, dándole la espalda a la puerta y observando un paisaje que sólo ella veía en su mente. Se movía, acurrucándose a sí misma, en su mecedora. La intrusión en su cuarto le pasó desapercibida.

     -¡Mamá!-dijo el niño.-¡Feliz cumpleaños!-

     Ella se giró, en absoluto asombrada, ningún sentimiento en su anciana cara. Sus ojos, vacíos de todo, se clavaron en los del niño, haciéndole estremecer. El ramo se empezó a mojar, muy poco a poco, con un líquido salado.

      -Criatura, has tenido que equivocarte. Yo no tengo hijos.¿Quién eres?-