Mis Guitarras

Publicado en Música (o no) el 10 de Octubre, 2007, 20:08 por Quien_vosotros_sabeis

Empezad mirando este video. 

   No se cómo empezar...Quiero escribir una entrada sobre lo apasionante que me resulta tocar la guitarra clásica. Quiero plasmar lo orgullosa que me siento de tocarla y poder expresarme a través de la música. No quiero parecer egocéntrica, quiero que me salga lo que es, aceptando lo que es verdad y lo que es bueno y malo. Y quiero que se note mi amor por la guitarra... y nada más.

   Mi pasión, desde chiquitita, ha sido la música. Siempre tuve como casi todas las niñas mis sueños de princesa. Pero en ellos siempre habian intrumentos de oro, guitarras rosas, pianos con alas. Tengo videos y el testimonio de mis padres de que, antes de hablar, tarareaba alegremente canciones como el cumpleaños feliz con menos de un año de edad. Desde muy, muy pequeña, me acuerdo de abrir el armario de mi cuarto de dormir y mirar con ojos enormes el increíble sable de sargento de mi padre reposando encima de una guitarra española color caoba brillante, un poco sucia, con sus seis cuerditas. Siempre me las apañaba para subir el increíble escalón de veinte centímetros a los cuatro años y cogía la guitarra y me la ponía de cualquier manera entre los brazos y tocaba sus cuerda. Jugaba a que era una concertista de prestigio y me aplaudía cuando terminaba de tocar. La señora que viene a limpiarnos la casa me reprendía siempre que tenía la ocasión porque decía que la iba a romper. Pero yo no quería romperla y la trataba con todo el cuidado que podía tener una niña de cuatro años. Empecé a sacar canciónes de oído, Stand by me, Titanic, Tres hojitas,madre. Fue entonces cuando mis padres vieron que la cosa iba en serio.

    En mis primeras clases me negaba a leer partituras. Tenía entonces siete años. En realidad, en el colegio en el que estaba, no podía tener clases de guitarra a los 7, tenía que esperar a tener 8. Pero un día me traje mi guitarra y me puse a tocar en el aula de música en una pausa. Por ahí estaba recogiendo la profesora de guitarra... Marianela. Mi primera profesora. Hizo una excepción conmigo, me dijo. Me dejó tocar la guitarra y no solo eso: me enseñó todo tipo de instrumentos antiquisimos y a tocarlos. Aprendí a tocar el laúd, la bandurria, el cuatro e incluso el timple. Me cambié al Colegio Alemán y no dejé atrás los intrumentos. Mis padres ya me habían comprado un Keyboard que aún tengo hoy y empecé a enseñarme piano. De piano sí que nunca he tenido un profesor pero el piano ejerce en mi otro tipo de fuerza distinta que la guitarra no me da y viceversa. No encuentro uno mejor que otro, de todas formas. Pero ambos son magníficos.

   La guitarra es un intrumento que siempre me ha resultado parte de mi carne. La sensación de estar tocando lo mismo que algún gitano cientos de años atrás, la fuerza con la que siento las vibraciones de las cuerdas tras un acorde de sevillana en mi barriga, la tristeza infinita de aquel Romance Anónimo, la furia incandescente que no es más que el vuelo de El Colibrí... Es como una amiga, llego a casa y las veo, mis tres guitarras, y me sonrío. Las mimo, las engraso, las toco un poco y las guardo. Desde siempre he tenido una guitarra mediocre, muy vieja ya, más de veinte años. Pero le tengo tal cariño... En verdad que no podía saber hace nueve u ocho años el increíble amor que le iba a procesar a esa guitarra. Cuando aprové un examen de pase de curso del conservatorio con la mejor nota de mi promoción, mis padres me regalaron una guitarra maravillosa, de concierto, un intrumento para profesionales. Ahora mismo es lo que necesito y lo que siempre, en realidad, he querido, puesto que no estoy haciendo otra cosa que la carrera de guitarra clásica. Estaba entusiasmada con mi guitarra nueva, una Alhambra, una marca de prestigio, modelo 7P, guitarra para concertistas, delicada, fina, con un sonido aterciopelado, unos graves infinitos y un color precioso.

No puedo describir la pena que me dió, a la vez, comprármela. Sentía como si engañara a la Sonia(la vieja). Suena tonto, pero es lo que me pasó. Y, más adelante, me compré una guitarra eléctrica también de una marca pija para aprender la otra cara de la guitarra. Ahora tengo a Las Tres Mellizas y no me puedo sentir más orgullosa de mi colección de maravilas. ¡¡Las quiero!! Las adoro. Y sé que vamos a pasar muchas cosas juntas, mis guitarras y yo, más todas las que hemos pasado ya...

    Ahora mismo, el vídeo que he puesto es una canción que estoy aprendiendo a esa velocidad con las tres guitarras a la vez, tres estilos distintos de tocar una sóla canción. Es una canción complicadísima de la que me siento muy, muy orgullosa de poder tocar. Dentro de poco haré una audición, quizás sobre Enero o Febrero, quizás incluso en Diciembre. Me haría mucha ilusión que alguno de vosotros se pasara pero que quede claro que este post no es un ablandamiento de corazones para que vengais a verme. También os invité a la actuación del coro ;) No sé si se puede entender lo que de verdad siento por mis niñas, por muy pijo que suene, pero al menos me he quedado a gusto y con la cabeza alta y una sonrisa en ella.

VIVA LA MÚSICA!!!