24 de Septiembre, 2007


Cartas cibernéticas

Publicado en Cosas que pasan el 24 de Septiembre, 2007, 15:22 por Saphira Aurion
I wanna run away
I don't know how to set me free to live
My mind cries out feeling pain
I've been roaming to find myself...


24 de Septiembre del curso escolar 2007/2008
La Laguna, Avenida de los Paseos de Tierra,
Casa Enfrente de la Fuente, Segundo Piso,
Habitación de más a la Derecha



Estimado señor González:

Le envío esta carta para en referencia a un pequeño incidente ocurrido hoy en su asignatura, que es probable que para usted no haya sido remarcable, pero que, visto desde mi punto de vista, merece ser aclarado.
Anted de eso, me gustaría puntualizar que esto no pretende ser lo que informalmente llamamos "excusa barata", ni nada similar. Tampoco intento tomarle el pelo. Quería dejar claro desde un principio que, junto a mi profesor de equitación, es usted uno de los maestros que más he admirado en el curso pasado, y de hecho, junto con el ya mencionado otro profesor, he llegado a referirme a usted como héroe y sin ratro alguno de ironía ni en mi tono de voz al decirlo ni en mi forma de pensarlo. Así que puede usted tomarse esto como una carta que le escribo a usted de persona a persona, o bien de alumna a un profesor que respeta. No intento ni hacer la pelota ni subir nota con ello, pues de otra forma, le aseguro que no escribiría todo esto.
Una vez aclarado ese punto, pasemos a lo que importa.
Este año he tomado la clase de Lengua Castellana como definitivamente mi favorita, seguida muy de cerca por la de Historia. No miento si aseguro que estaba mentalizada completamente para luchar durante el curso por un sobresaliente en su asignatura. Parece ser que todo eso ha quedado, de momento, en la intención, ya que amargamente, sólo pude asistir a una de sus horas de clase antes de que debido a un percance sucedido el lunes 10 de Septiembre del año vigente, no pude asistir a clase el resto de la semana. Desde ese momento, aunque ya me sucedía desde el episodio en Alemania (que no es momento de relatar en la presente), se vio intensificado el hecho de que se me olvide un 40% de las cosas que me dicen o suceden. Y no es despiste habitual mío, que admito que siempre lo he tenido, sino que realmente no tengo noción alguna de sucesos pasados. En cualquier caso, volviendo a lo que relataba, la semana pasada me reincorporé a las clases y usted no estaba, pues se encontraba de baja por enfermedad. De forma que, en esa semana ya bastante dura por dolores de cabeza por mi parte, admito que no me centré en su asignatura.
Y así llegamos al día de hoy, en el que me llegó la inesperada noticia de que había deberes pendientes de corregir para su asignatura. Me atrevo a suponer que usted ya sabe que en cuanto podemos, los alumnos nos escaqueamos de las tareas, así que fue para mí un alivio el oír que se trataba de resumir un acto de la obra de Zorrilla "Don Juan Tenorio", y que usted mismo le había asignado a cada alumno un acto en clase. Mi consuelo, de todas formas, duró poco, ya que me informaon alegremente de que usted me había asignado a mí en esa hora en la que yo estaba ausente, el caítulo sexto, y que Ruth había sido la encargada de decírmelo. Por supuesto, no dudé que ella me lo hubiera anunciado (que lo hizo), pero yo no recordaba absolutamente nada sobre eso.
Y aquí vuelvo a intentar puntualizar que estas pérdidas de memoria, contra lo que presupongo que ha pensado usted en cuanto lo he dicho, no son para mí un lugar por donde escabullirme de mis deberes, sino algo que, como puede usted comprobar preguntando a mis amigos más cercanos, me da realmente mucho miedo. Porque, ¿me olvidaré algún día de los buenos momentos con los que en el pasado fueron mis mejores amigos y he perdido por una causa u otra? ¿Olvidaré los instantes especiales que he pasado con alguna persona? ¿Olvidaré que en un momento dado, usted mismo elogió y recompensó mi forma de redactar?
Creo que queda bastante claro que el olvidarme de cosas no me hace nada de gracia, y no es necesario extenderme más en este punto.
En cualquier caso, cuando al finalizar la clase usted empezó a recoger los trabajos, yo ya me había decidido a escribirlo esta misma tarde, porque, realmente, es un tipo de tarea que haré gustosamente, pues me agrada intepretar textos y meterme en los más enrevesados juegos del autor con las palabras.
Supongo que recordará usted con claridad que me acerqué y le expliqué que Ruth me lo había dicho, pero que se me había olvidado. Evidentemente, no le dije nada más, porque sé que así, de buenas a primeras, eso sonaba a excusa más que a nada. Y aún así, he de reconocer que me hirió bastante cuando usted me dirigió una mirada exasperada y me dijo:
"Estamos en la clase once, María, no en la siete".
Probablemente no me lo hubiera dicho de saber por qué se me ha olvidado, y posiblemente a mí me hubiera dado exactamente lo mismo si eso me lo hubiera dicho otro profesor y no usted. Pero lamentablemente, ninguna de esas circunstacias se dió.
No pretendo dar más explicaciones al respecto, espero que con sólo mostar mi perspectiva sobre el asunto se entienda lo que quiero decir.
Gracias por leer y mil perdones por hacerle perder el tiempo y por no haber llevado el trabajo a clase. Espero poder dárselo mañana y que no suponga ningún problema.

Saludos cordiales,

María, clase 11b)

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