Veinticinco horas al día

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 19 de Septiembre, 2007, 19:27 por Laurarob

Es pensar en ti 25 horas al día. Es memorizar cada momento que estuvimos juntos, para ahora tratar de recordar cada mínimo detalle que me hiciste, dijiste, susurraste, que ocurrió, que me hizo estremecer, que me hizo llorar, que me hizo reír, que me hizo suspirar, y así no olvidarte jamás. Ya es imposible no volver a recordar tus gestos, tu rostro, tus labios, tu pelo, tus ojos, tu aroma, tu voz... Porque eres parte de mí. Y lo digo totalmente en serio. Ya puede pasar el tiempo, burlón, que yo jamás me olvidaré de ti. Es totalmente imposible. Tu recuerdo es como una herida que se abre y vuelve a sangrar cada vez que pienso en ti, que nunca terminará de cicatrizarse, porque te busco y no te encuentro. Te abrazo y te esfumas en el aire. Te beso y beso la nada. Te toco y atravieso el viento. Porque todos estos momentos no son reales.

Porque tú no estás aquí.

Muero cuando lloras. Te juro que el corazón se me parte en mil pedazos. Me preguntas por qué vivimos tan lejos el uno del otro. Y yo no sé contestarte más que con más lagrimas y palabras de consuelo. palabras que no sirven de nada porque no acortan la distancia. Tal vez crezca ese sentimiento dentro de mi, pero cada vez se hace más insoportable el dolor que lo presiona y enjaula. Poco a poco se hace la celda más pequeña por cada día que pasa, y el sentimiento encerrado más grande. Hasta que alguno de los dos ceda y deje sitio al otro. Y esperemos, por nuestro bien, que el que venza sea el ocupante de la jaula.

Injusticia es la palabra. Gente a la que no puedo ni ver viven a dos pasos de mi, cuando a la persona que más adoro, más quiero, a la que más he amado, con la que he compartido pocos, pero los momentos más intensos de mi vida, vive en la otra punta del continente. Es totalmente imposible no derrumbarse al pensar en los kilómetros que nos separan, en los mares, montañas y océanos que se interponen en nuestro camino.

Es enfermiza la pasión con la que me pongo a recordar. Tumbada en la cama, y como única compañera la música, canciones que fueron escritas sin saber que significarían un mundo, un sentimiento tan fuerte como el acero, ignorando que me transportarían a un mundo de momentos que pasaron y que no se volverán a repetir.

Río y trato de pasarlo bien. De hecho, lo consigo. Pero en cuanto llego a mi casa, me siento sola. Tremendamente sola. Trato de escapar de las sombras que me rodean, de la cruel realidad, y vuelvo a sumergirme en ese mundo de hechos del pasado, como si volviera a ver la misma película una y otra vez. Y cuando llega al final, inevitablemente lloro. Y vuelvo a llorar una vez más.

Echo de menos sentir tu respiración contra mi rostro, tus manos acariciando mi cuerpo, el contacto de tus labios sobre los míos, oír tu corazón latir tan deprisa que me hace sonreír, ver esas simpáticas arrugas que se forman en tu boca cuando sonríes, que pronuncies mi nombre de esa forma tan peculiar, que me mires con ternura... Son tantos los gestos que es imposible nombrarlos todos. De todas formas, plasmarlos en un papel o en un blog en internet sólo los haría menos significativos y mágicos.

Esa es la palabra. Magia.

Porque sigo sin entender cómo puedo quererte tanto estando tan lejos. Antes de conocerte jamás hubiera continuado una relación a distancia, pero desde aquella noche, aquella noche mágica, fantástica, dulce, sensual, bonita y perfecta, allí decidí que no podía dejarte. Aunque hubiera querido, hubiera sido totalmente imposible. Las lágrimas que he derramado por ti se hubieran multiplicado hasta al fin formar un mar más que nos separara.

Tú eres diferente. Eres especial. Eres perfecto. Eres esa persona a la que estuv esperando tanto tiempo. Eres mi amigo. Eres mi vida. Eres mi amor. Eres mi mundo. eres la persona de la que no quiero separarme nunca. De la que no me quiero olvidar. Jamás.

Volim te svim srcem moj živote