17 de Septiembre, 2007


Nowhereland's inhabitant again

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 17 de Septiembre, 2007, 19:34 por Saphira Aurion

Un hombre sentado en una mesa de un restaurante, solo. Un ramo de rosas sobre la madera, junto a su mano con ese reloj cuyas manecillas no paran de dar vueltas, demasiado deprisa, demasiado despacio. Lleva así dos horas. Esperando. Esperando a alguien que no va a venir. Triste, solo. Colgado. Inocente, pensando que no le van a dejar allí tirado.
Un chico que se baja del tranvía, perdido en su libro. Camina con el volumen en las manos, abierto, la mirada baja, clavada en las líneas de tinta sobre el papel que le transportan más allá de donde está y más allá de donde puede ir. El tranvía sigue su camino, coge velocidad, se aleja de él, que no se da cuenta y continua el suyo propio, en dirección a las vías que acaba de recorrer en el vehículo, volviendo por la dirección de donde había venido. Frente a él, las vías rodeadas de hierba, simbólicas, simbolizando un viaje, un camino que espera a sus pies, su vida. Pero él sólo ve las páginas, las letras. Su historia.
Una chica, sentada, que observa a los que pasan y toma notas, sentada en un banco. Qué es lo que traza su bolígrafo, no lo puede saber nadie. Letras, dibujos, símbolos misteriosos que algo significan para ella. Nadie lo sabe. Sus ojos se clavan en los viandantes, como si con una mirada leyera a través de sus cuerpos sus historias, sus miedos, sus ideas, sus sueños. Y los escribe, los dibuja, los plasma en ese bloc de notas que nadie lee.
Tres caras de la misma moneda, tres por mencionar algunas, tres partes de cristal luminoso y oscuro que forma ese dado que, de pretender ser poética, llamaría la vida. Mi vida. Yo. Pero no.
Todo eso y mucho más, y ninguno de esos tres, ninguno de esas tres personas, todas las sensaciones que producen, las ideas que transmiten lo que hacen... o tal vez las ideas que recibo por lo que hacen, que no tiene que ser lo mismo que ellos intentan transmitir... quizá ni lo intentan.
Y así, lo veo pasar todo, intentando mirar a través, como la primera chica, sin ver nada más que tinta sobre papel, como el chico, esperando, como el hombre. Esperando algo más, a alguien más, o quizá esperando más de mí, sin querer  buscarlo, sin querer obligarles a venir, sin querer empujar el principio de una aventura que no quiero vivir, no una vez más.
Perdida en sensaciones extrañas, indescriptibles, como la que sentí al salir de casa y encontrarme por sorpresa la bicicleta de mi hermano aparcada delante de la puerta, cómo mi corazón se detuvo y di un pequeño rodeo al pasar junto a ella, dándome cuenta luego y riéndome de mí misma. Como la que sentí al abrir mi armario y reencontrarme con Darallnil, la Hija de la Muerte, mi espada, envainada, escondida allí, quizá aguardado también, quizá aguardándome a mí. La saqué, casi con reverencia, la desenvainé con un solo movimiento, con rapidez, y me quedé quieta, el brazo en tensión, observándola brillar con aquel dragón grabado en la hoja, la hoja que al haber perdido algo del esmalte plateado, se ve más usada, más realista. La envainé de nuevo.
La quiero volver a utilizar. Quiero volver a cabalgar, volver a llevar una espada, volver a la épica trepidante de la que me solía llevar de la mano alguien llamado Lord Narvae.
Letras, letras, símbolos que quizá sólo comprenda yo, tinta sobre papel, libros que me absorben, como al chico del tranvía, y que hacen que no vea la vía que se extiende a mis pies. O tal vez no quiera verla. O tal vez no haya vía alguna.
Desvaríos ensimismados, reflexiones que son como esos símbolos, que quizá sólo entienda yo o quizá sólo lea yo. Como si lo escribiera en illanil... una humana en el castillo de Skylleirod, la capital de la tierra illanil, en la Torre Oeste, observando las amplias llanuras y los bosques y las montañas que se extienden ate sus ojos, sola, con el viento revolviendo su cabello, mi cabello, sin que le dé mayor importancia, porque nada importa, nada importa.... Amplios parajes de tierras extrañas, donde se es la única persona, donde está sola, pero donde se siente menos ajenas que en esas tierras humanas que en el mundo de los illanils no existen.
Una narradora que escribe para sí misma, donde no vale la pena hacerlo, con gente que aplaude con aplausos fervorosamente mudos, una cuentista que se queda sin ganas de seguir, que se da cuenta de que si eso se acaba, todo se acaba. A su alrededor, su mundo se empieza a derrumbar poco a poco, se convierte en un sitio poco atrayente para vivir, un sitio que le hace volver a retirarse a la Tierra de Nadie, agradable, creada por ella para ella, donde está sola, sola, sola.
Otra vez la Cuentacuentos de la Isla Desierta.
Y los amigos... los amigos. Tiene amigos.
A veces no es suficiente.
Sabe que una de las cosas que se están derrumbando y le están ocasionando problemas en el mundo exterior de sí misma es ella misma. Que hay cosas que, si se hunden, hundirán también Skylleirod y cualquier lugar interior al que quiera huir.
Amigos...
Amigos de los que mejor no hablamos. Algunos tienen acceso a Skylleirod, algunos pueden encontrarse con ella y traerle nuevas y debatir. Pocos. Demasiado pocos.
Y también hay cinco Kirtes en ese dado de tantas caras que no quiero llamar mi vida. Cinco.
Cuatro están lejos. Los Kirtes están lejos. La relación no se pierde, pero están lejos, lejos, lejos, y no llegan a Skylleirod. Llegan a verlo, porque son Kirtes, llegan a hablar con ella. Pero no es lo mismo, y todos ellos lo saben. Dolor. Demasiado lejos. Demasiada distancia. Demasiados deseos de huir.
Y hay un Kirte aquí, y eso es nuevo. Un Kirte cerca. Y el Kirte que está tan cerca físicamente, se va alejando cada vez más, el que menos lejano, el que más distante. Se va alejando hacia la fina línea que distingue a los Kirtes de los demás, y duele.
Cerca y lejos.
Lejos y cerca.
Todos están lejos, demasiado lejos.
Demasiado lejos de Skylleirod, que no parece tampoco el sitio tan seguro que solía ser.
Echo de menos... tantas cosas...

Me voy para Berlín!!!

Publicado en Cosas que pasan el 17 de Septiembre, 2007, 18:28 por donaldani
Pues nada, después de siglos sin pasarme por aquí( prometo próximamente una serie de relatos cortos >.>) al final me han cogido para ir a al SISMUN 2007 en Berlín. Tendré que representar Argentina junto a Laurarob, que también viene ^^. Pues nada, sólo era para daros envidia a algunos O.o y que esto me hace mucha ilusión, porque aunque me cueste reconocerlo, estoy interesado en los temas globales y concernientes al trato entre naciones y al planeta, por lo que me satisface saber que voy a sacar bastante partido de esta simulación de conferencia de las Naciones Unidas. Nada más, el curso ha empezado y ya tenemos el estrés, pero parece que todo da sus frutos, un saludo a todos. ^^ Por cierto, en la prueba de pre-selección (que no hubo ningún afectado xD) hice un referéndum de India. O.o Que raro.

Felicidad Inocente

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 17 de Septiembre, 2007, 9:02 por Quien_vosotros_sabeis