15 de Septiembre, 2007


Confirmado

Publicado en Cosas que pasan el 15 de Septiembre, 2007, 13:06 por Quien_vosotros_sabeis

El sabado de la semana que viene va a ser mi último día que monte a caballo, por lo menos oficialmente en la base militar de Hoya Fría.

¿Razones?

Bueno, iré poco a poco.

Un semental es un caballo que no está castrado. El sentido de la dominación y la jerarquía es algo mucho más intenso en los animales que en los hombres y, sobretodo, en los animales de manada como el caballo. Un semental tiene más poder que un caballo castrado y, a veces, más poder que las yeguas. En mi cuadra todo son sementales menos tres castrados y una yegua de unos veinte, diecisiete caballos.Pues bien, una vez me dieron a montar a un semental especialmente chulo. Estaban todos los sementales jóvenes fuera y la yegua estaba en celo o sea que aquello era super difícil de controlar. Mi caballo estaba super hormonizado y se lanzaba a morderle los huevos a los otros sementales, cosa que originaba salidas de galope incontroladas, mordiscos y coces fortísimas pero la fuerza de un caballo comprada con la de un hombre... era imposible que yo le parase a no ser que le hiciera mucho MUCHO daño y no quería pero eso también me hizo ganarme una bronca de mi profesora la nueva. Pues nada, para que no me chillara más y tenerla contentita hice todo lo que me dijo y acabé desesperada porque hasta me había dado un caballo a mí. Llegado un momento paré al caballo ya desesperada me acerqué a sus orejas y le grite "Imbécil, te van a reventar la cara!". Celia se acercó a mi (la profe) agarró al caballo, lo acarició, me miró y me dice "No te consiento que montes si no le tienes respeto al caballo, bájate y no montas más" Y todos los padres que estaban mirándome como diciendo "Cómo has podido..."

Eso fue hace tres o cuatro meses. En mi cuadra hay como siete u ocho alumnas todos los sábados, cuando yo voy a montar, son todas niñatas de seis o siete años hiper pedantes o changas de mierda que van maquilladas y con la francesa a montar. Pues bien, me siento super "out" de la cuadra desde que echaron a mi profesor. Era el típico tío hiper simpático en plan Bihlmeier pero más calmado que te alborotaba el pelo con una mano y te cogía en volandas y te daba vueltas y te regalaba una coca cola. Me enseñó tantas cosas para no maltratar al caballo, como hablarles y oírles... Pero le echaron precisamente por eso. Cerraron la cuadra un año hasta que encontraron a Celia. Antes era todo un risa un jajaja contínuo, las clases eran divertidas, podías hablar en ellas, contar chistes. Ahora es todo tan militar que es raro que un sábado no llegue cabreada a casa o llorando. Soy, de momento, la única que está ahí para estar en contacto con esos maravillosos animales y no para fardar y gritarles. Después de que me echara de clase, no pude más que ver que las demás se ponían a insultarles también pero sin estar subidas y a pegarles por nada y las niñas pequeñas están aprendiendo... Me parece insultante, realmente vergonzoso y me siento super despreciada.

El mozo de cuadra, Antonio, odiaba a Carlos, mi antigüo profesor. Por su culpa, murió un caballo de tétanos y no se preocupa para nada de la salud de los caballos, sólo cumple órdenes y farda de su semental negro. No deja de recordarme que no sé montar, que seguro que no me gustan los caballos porque tardo mucho en subirme (y es porque me doy paseos por los boxes para estar con ellos y acariciarles... yo no voy con prisas...), que no fui al concurso de doma porque no tengo cualidades y que Carlos se fue que Carlos se fue y que no volverá. Y que siemrpe me olvido de las cosas, y que no se hacer nada bien.

No puedo ir a una cuadra en la que llevo ya 10 años casi montando, con los mismos caballos, y sentir que les hago daño, que no tengo tiempo para hablar con ellos, ni para escucharles, ni para quitarle sus miedos. Es impresionante como se esconden en una esquina cuando Antonio pasa por delante, o cuando levantas la mano para acariciarles como de nerviosos se ponen. Antes no era así, antes no había tensiones, ni coces, ni mordiscos ni orejas torcidas. Y me da una pena horrible pero más pena me dá estar dentro. Una razón más que añadir a mi lista de depresiones. Estoy muy mal, los caballos son mi pasión sin trabajo. Soy como uno de ellos, son amigos mios. Todos se me van, estoy muy triste, siento que todo va sólo a peor. Siento que no importa cuánto intente ayudar a los demás, cuando quiera dar sin recibir a cambio, que todo se me va siempre y que estoy condenada a sufrir. No quiero...

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