Gente - Presuntos Implicados

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 8 de Septiembre, 2007, 19:02 por Quien_vosotros_sabeis

Dos, tres horas para disfrutarte y dos de cada siete días para darte un pasaje en la más bella historia de amor. Dos tres horas para contemplarte y dos de cada siete días para darte y me acomodo en un rincón de tu corazón...

Te amo y siento muchísimo que no nos podamos ver más. Te echo de menos todo el rato, todo el rato pienso en tí, no te vas pero esque no estás... Eres un regalo, un regalo maravilloso, el mejor que me han hecho.Me acuerdo de ti y de tu cara sonriéndome. Me acuerdo cómo me estremecía si tocabas mi mano por un casual cuando nos conocimos en Norwich. Desde que entrastes por la puerta el segundo día de clase yo ya pensé "ojalá se siente conmigo" y Terry te dijo que te tenías que sentar a mi lado, San Terry :) Empezamos a hablar en seguida, Samuel, Queen, Jazz... Me pusistes el mp3 y empezastes a tamborilear con los dedos, sacastes una armónica de Dios sabe dónde, esa tan preciosa que te regaló Noemi, y te pusistes a tocar improvisando por encima. Nunca voy a olvidar lo maravillosos que fueron nuestros días, nuestros interminables paseos por Norwich. Estoy llorando recordándolos, fueron realmente maravillosos, fueron casi imposibles, como podía verte iluminado por el sol sentado en la guagua, con los ojos cerrados, escuchando música, con tu foto de Miles Davis que comprastes en Londres abrazada a tí, que envidia le tuve en ese momento. Y abristes los ojos y me vistes y me sonreístes. Me cogistes la mano y me dí la vuelta. Constantemente nos preguntaban si estabamos saliendo y admitiamos que nos queríamos sobremanera. Me acuerdo de como nos reíamos de Irene y su inteligencia superior, lo que me ayudastes con Santi, cuando te conté lo de Samuel... Me acuerdo de cada y una de los paseos que dimos, la visita al castillo... El abrazo en el altar de la catedral de Norwich... Cómo lloré, era inmensamente feliz. Me acuerdo una vez que acabó la clase y empezó el recreo y yo esperé en la puerta a ver si salías pero fuistes a hablar con Terry. Me quedé mirándote muchísimo rato para ver si venías pero no creo que lo notaras. Entonces me fui, pensativa. Salí afuera bajo la lluvia y me fui a la explanada que había tras el edificio de las clases y miré el bosque. Mirando hacia mí, a unos 15 metros de distancia, había una silla roja, vieja y rota, y, encima, sentado y mirándome, un cuervo. Entonces aparecistes a mi lado y yo creía que estaba soñando. Y empezamos a hablar sobre el universo, tú sentado en un banco cercano y yo en el suelo, en la postura del loto. El cuervo alzó el vuelo y sonreímos. Volvimos a clase abrazados.

Te amo...

Gracias por todo, de verdad...