The Music of the Night dos años después.

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 21 de Junio, 2007, 12:56 por Bolinkendo
En primer lugar, los que me conocéis sabéis que tengo una especie de obsesión eterna con el Fantasma de la Ópera, tanto el musical como la película como, en menor medida, el libro. ¿A qué se debe esta obsesión? No lo sé, sinceramente. Quizá la facilidad con la que puedo identificarme con los personajes, saber cuál es su base y saber qué les mueve, quizá la magia de sus canciones, quizá la magia de sus diálogos o quizá la magia del misterio de esta historia que, aunque no muchos lo saben y otros tantos dudan de ello, ocurrió en la realidad. Yo opto por creer que sí es real, pues la manera de actuar, las reacciones, los sentimientos y, en fin, los personajes ya de por sí me parecen tan reales que podría tratarse de un hecho real.
Bien, hoy en concreto me he sorprendido a mí mismo viendo de nuevo el "Cómo se hizo" de esta película, etsrenada en Diciembre de 2004 y que vi por primera vez en Febrero de 2005. No ha sido nada reseñable, pero ha captado de nuevo mi atención el momento en el que los actores explicaban su papel, especialmente, por supuesto, el del Fantasma; un enamorado pasional de la música, el teatro, la ópera, la magia y un largo etcétera que, por primera vez, siente afecto, o mejor dicho, verdadero amor por una joven a la que ni siquiera ha conocido en persona, y a quien entrega todo su ser; su música, la Música en la Noche; y su vida.
Al final del documental y durante apenas -o ni siquiera- diez segundos, se oye un fragmento de esta canción, The Music of the Night, y al oírla, me he estremecido. ¿Por qué, si la conozco nota por nota, si me la sé de memoria, si la he oído centenares de veces, me ha ocurrido lo mismo que la primera de todas ellas?
¿Por qué, tras más de dos años, no me canso de ver esta película, esta obra maestra, una y otra vez? Puede ser porque evoca sentimientos, recuerdos enterrados, tiempos pasados que me gudtaría recuperar. O puede, sencillamente, que sea "La Magia que la Música nos da".
Y jamás olvidaré los momentos que me ha propiciado esta obra de arte. Yo creía que no podría ser real, pero tras ver el musical en Londres, después de ver la película en el cine, me emocioné como nunca antes me había ocurrido con una obra de ficción.
Cuando los personajes aparecieron en el escenario, los telones se retiraron y la lámpara ascendió, mi cuerpo temblaba. Temblaba. Fue un momento mágico, único, y sé que habrá pocos momentos así. ¿Soy un exagerado? Es ficción, al fin y al cabo, y aunque esté basada en una obra real, hay historias de amor todos los días.
No es lo único que me ha pasado con esta película, y es que me ha dado otro momento único. Un momento en el que, mientras todos prestaban atención, una persona realmente especial para mí y yo cruzábamos una mirada, breve pero intensa, mientras nuestros labios pronunciaban, sin emitir apenas sonido, la letra de esta canción, que retumba en mi cabeza y por toda mi conciencia cada vez que suena.
Y por eso quiero creer que la Música en la Noche jamás me abandonará.