He vuelto

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 19 de Junio, 2007, 12:11 por Saphira Aurion
Pues eso, que vuelvo a tener Intenet, así que me tendrés por aquí dandoos la vara un poco (o el Remo xD). De momento os dejo con una cosilla que escribí hace poco, cuando no tenía Internet, y que quise colgar en su momento y no pude ^^  Puede que  esté fuera de contexto, pero hay algunas partes que me gustan de verdad. A ver qué os parece n__n



Estoy sentada en la cama, a mi alrededor el cuarto se me antoja gris, demasiado lleno de cosas y demasiado vacío. Las paredes se ciernen protectoras, pero también me cercan. Me aíslan del mundo, no quiero hablar con nadie, suficiente tengo con los miles de voces que se disputan en mi interior, entablando trifulcas que no llevan a ninguna parte, formulando preguntas que no sé contestar. En mis manos, un libro abierto, de texto, de cuya sabiduría cuestionable tengo que empaparme si quiero aprobar el próximo examen, aprobar la asignatura, estar a la altura de lo que se espera de mí y ser algo en la vida, pero sinceramente, no me interesa. Mis otros libros, los de verdad, esperan en la estantería, silenciosos, aguardando. Normalmente me llaman, claman por ser abiertos, son puertas a otros mundos, lugares donde escapar que me susurran palabras al oído. Hoy no, hoy callan.

Estoy sentada en la cama, en medio de todo y en medio de nada, sola y acompañada, sintiendo como la lluvia cae invisible en el exterior soleado, cómo cae dentro de mí misma, inundándome por dentro, ahogándome, hundiéndome como a un barco que está demasiado alejado en el mar como para llamar a nadie. Soy su capitán y no puedo marcharme sin él. En las paredes, en el suelo, en las fotos sobre la mesa y en la música que inunda mi cabeza sin sonar realmente en el exterior, allí estás impregnándolo todo. No puedo pensar, no puedo escapar de mí, no puedo concentrarme.

Estoy sentada en la cama, mis pensamientos vuelan inquietos de una cosa a otra, sin querer detenerse en nada, pero a la vez perezosos, porque saben que hagan lo que hagan no hay una salida, ninguna solución, al menos que ellos puedan encontrar. Y entonces, la melodía inaudible me desborda, las palabras se arremolinan en torno a mí y las emociones me colapsan, y mientras caigo a través de la lluvia inexistente noto la necesidad de hacer algo, y es un sentimiento hermoso y dulce y triste y doloroso. Como el pájaro que no se atreve a salir de la jaula abierta por descuido, como el lobo que aúlla a la Luna inalcanzable, como aquel que añora un sueño que no se ha de realizar, como yo intentando cantar esta melodía que no existe y que podría describir todo aquello que las palabras no pueden, y que me he resignado ya a cantar sin ti.

Estoy sentada en mi cama, con el texto que he de estudiar, con los pensamientos que he de apartar, con los recuerdos que me ahogan y la lluvia que nadie más siente. Y esa melodía.

Estoy sentada en mi cama. Me levanto, abro la ventana, me quedo de pie frente a ella, con la luz del sol poniéndose como única iluminación, abro los brazos desde la oscuridad de mi cuarto hacia esas luces azules y rojizas, y la canto.