De los gatos y su divinidad

Publicado en Filosofía, pensamientos y reflexiones el 27 de Noviembre, 2006, 18:50 por Saphira Aurion

Fantásticos animales, los gatos. Teóricamente, son gráciles, independientes, casi divinos... En el antiguo Egipto eran venerados y todo lo demás (claro que también veneraban a los escarabajos, lo que da que pensar, pero en fin...).

Pues bien, en ese caso he de hacer la afirmación de que mi gato no es un gato. Claro que tampoco estoy muy segura de que mi perro sea un perro. ¿Dónde se ha visto que un perro que se precie deje que el minino se coma su comida, o que le gane en una pelea?

Mi gato no es independiente. Más bien es altamente dependiente de la compañía humana. Ahora mismo está sentado en mis rodillas mientras escribo, lo que hace que yo me parezca un poco al mano del inspector Gadget, con el gato en las rodillas y acariciándole con aire maquinador. Pues bien, esto sería normal si no fuera porque es la posición más incómoda que ha podido buscar. A ver, tengo la bandejita esa de las mesas de ordenador extendida, por lo cual está encogido aplastado entre ésta y mis rodillas. Después, tiene mis brazos sobre él tecleando, es decir, que le doy golpecitos continuamente. Y para terminar, no le estoy haciendo ni caso, porque malamente le vol a acariciar si no hay sitio para mi mano y estoy escribiendo. Pero nada, él se queda allí contra viento y marea. ¿Qué estaría más cómodo en mi cama? Pues claro que sí. Pero no, él quiere estar encima mío.

Antes de eso (antes de trepar por MI pierna clavándome esos garfios que tiene por uñas) intentó sentarse en el teclado, que está más cerca de mí, y a sí de paso le acaricio, pero no le dejé. Así que se sentó encima de todos los bolígrafos. ¿Habéis probado a sentaros encima de un lapicero lleno de bolígrafos? Debe ser... punzante. Pero éste es capaz de todo  con tal de estar cerca. Cuando mi madre cocina, tiene que ponerle una sillita al lado para que él se siente y no se sienta solo.

Independiente, el bicho, ¿eh?

 Y grácil. Tanto que se sube a la rama del bonsái, que es de ancha como mi dedo meñique. Claro, como es el único árbol al que sabe trepar... Lo malo es que él es más grande que el árbol, así que la ama se partió y el gato se fue al suelo junto con el bonsái y la maceta.

Creo que si los egipcios le hubieran conocido, se hubieran dedicado a adorar a los escarabajos. Oye, hacer bolas de estiércol debe tener su mérito...

 

Por cierto, a ver si consigue hacerse Pegasus la cuenta en egrupos y entra aquí... maldito mensaje de confirmación que nunca llega xD Estoy segura de que todo esto es un complot... Un complot de los egipcios y sus escarabajos...

 

En fin... me voy a escribir un rato.

Video del divino gatito en acción