Este blog aún vive

Publicado en Historias, cuentos y relatos el 24 de Noviembre, 2006, 18:52 por Saphira Aurion
Bueno, aquí estoy de nuevo dando la lata. Algunos os preguntaréis por qué sigo posteando aquí si es evidente que ni un alma perdida se pasa por este blog, que vaga por la red murmurando aquello de "¡Oh, campos de soledad, mustios collados...!", pero resulta que no os lo vais a preguntar mucho más tiempo proque voy a contestaros, hala hala y hala.
Resulta que los demás del grupo, aunque aún no se hayan pasado pro aquí, lo están intentando, sólo que lo de hacerse una cuenta en egrupos es un poco complicadillo, pero ahí están erre que erre bregando para conseguir llegar hasta aquí. Pues eso, que mientras lo intentan, hemos decidido más o menos en qué colores escribiremos, y los iría poniendo aquí aunque sé que nadie me lee, pero como me he olvidado ya, pues no lo diré. Sólo me acuerdo que Pegasus cogió el blanco.
(Como el detergente marca Linux, que lava más blanco... Que sí, que es en serio xD)
 


En fin, paridas de la edad a parte, Voy a continuar con este lamentable intento de blog que me niego a abandonar (NO TE MUERAS, BLOG!!1 HABLAMEEE!!! ), y nada más y nada menos que con una parida de historia que se me ocurrió y que es muy probable que nunca acabe, pero en fin, me parece que pega bastante con el ambiente del blog en general (habrá que bsuacrle un nombre al blog, eso de llamarle así, a secas, suena rancio... aunque supongo que si él pudiera nos llamaría a nosotros "humanos" O.o )
Bueno, que allá va. En el poco probable caso de que alguien se pase por aquí, que me comente, hombre, que no todos los días se llega a un blog virgen e impoluto y no cuesta nada teclear, aunque sea un "O no..."
Pues eso, abróchense los cinturones, no se levanten, griten, maten o hagan experiemntes genéticos prohibidos durante el transcurso de la historia y traten de soportarla.

Crónicas de aquel Lugar Muy Lejano del que todos hablan

En un lugar muy, muy lejano, hace aún más tiempo, en aquella época en la que los dragones sobrevolaban los cielos y las princesas eran encerradas en las torres, existía un reino llamado Regnum, que se encontraba junto al Bosque Tenebroso y lindaba asimismo con las Montañas Altas. La capital de Regnum se llamaba Castellum, y se trataba de una fortaleza de altas murallas de piedra, con un castillo antiguo y lleno de secretos en el que vivían el rey Rex y la reina Regina, con sus cinco hijos.

Para nuestra historia, sólo dos de los cinco príncipes son importantes. El mayor, Heres, que era el príncipe heredero del reino, y su hermano más pequeño, Marcos, que era de esos principitos de sangre azul que como tienen a tantos por delante en la línea de sucesión, tienen asumido que heredar, como mucho, la bufanda de su anciano padre.

Nuestra historia empieza cuando el rey Rex, viendo que su vida tocaba a su fin y que su hijo mayor, Heres, aún estaba soltero y por lo tanto no le había dado nietos, decidió que ya iba siendo hora de casarlo. Y de esa forma, tuvo la genial idea de emparejarle con la princesita doncella de Limes, el reino vecino. El rey Diversus, gobernante de Limes, estuvo de acuerdo y encantado con la idea de unir sus territorios con el compromiso de los dos jóvenes. Era su hija una doncella con carácter y muy exigente a la par de bella, y por lo tanto, su padre se sentía interiormente feliz de conseguir por fin comprometerla sin que ella tuviese oportunidad de rechazar a un marido que no conocía. De forma que las cosas se arreglaron así, y la bella princesa Arkaia partió con parte de su corte hacia Regnum, dispuesta a encontrarse con su apuesto príncipe azul.

Con la llegada de la comitiva, se formó en la capital del reino una verdadera fiesta. Había juglares, vendedores de todo tipo de cosas por la calle, música y muchas otras cosas.

El príncipe Marcos se encontraba practicando esgrima junto a su maestra, una extremadamente talentosa joven llamada Ruth, que le hacía asimismo las veces de consejera y mentora, cuando le convocaron para una comida entre la realeza joven del castillo, esto es, los príncipes de Regnum y de Limes. El principito se fue a vestir apropiadamente para tal evento y después, acompañado por Ruth, que le escoltaba a todas partes, entró en la sala reservada para ellos. Allí se encontraban su hermano Heres, dos hermanos de los que no me interesa hablar, y la princesita Arkaia, que hablaba muy recatadamente con su prometido, y que estaba acompañada por su doncella, Águeda. Desde el fondo de la habitación la custodiaba con meticulosa atención Miguel, su escudo juramentado.

Los cinco comensales empezaron a comer, hasta que Marcos se dirigió a su hermano mayor.

-         Heres, ¿no va a haber juglares ni bufones? ¿Aunque sea Marta, la bufona?

Pocos sabían que Marta, la aparentemente inocente bufona del rey, era en realidad una espía de Sara, la misteriosa hechicera que vivía en su morada, en el inhóspito oeste del reino.

Entonces, Heres le contestó:

-         Hay una familia de juglares muy buenos que han venido desde el norte, cruzando todo el reino entre lluvia heladas y un sol abrasador, aunque no las tres cosas al mismo tiempo- le sonrió cautivadoramente a Arkaia-. Y todo para venir a ver a mi princesa y a complacerla con sus historias. La hija mayor está ahí fuera. ¿Queréis que la haga pasar?

Todos estuvieron de acuerdo en llamarla, y María, la hija de los juglares errantes, entró en la sala con una media sonrisa y su instrumento en mano. Les sonrió abiertamente antes de comenzar su historia, estudiando sus rostros. El principito más joven apartó la mirada y fingió no haberla visto cuando le guiñó un ojo.

Sólo uno de los presentes la reconoció, y éste se guardó mucho de mostrar lo que sabía. Callado como un muerto, se dispuso a oír la historia con la que la juglaresa trataría de entretener a la princesita.